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El poder del mensaje

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Bogotá D.C.
13 Jul 2018

Columna

José David Riveros

 

Las decenas de encuestas que fueron realizadas en los últimos meses en Colombia, señalan de manera coincidente que la principal preocupación de los colombianos es la corrupción. Basta con leer un par de ellas para concluir que la ciudadanía no solo considera este como un tema esencial, sino adicionalmente, que la percepción frente a la misma, incluso, ha aumentado. 

Combatir la corrupción tiene que ser un propósito firme que no sólo debe incluir al gobierno de turno, a los partidos políticos, a las entidades de control, a los medios de comunicación, sino -más importante aún- debe ser un asunto que sea apropiado por la ciudadanía. 

Maneras de combatirla habrá muchas, seguramente no existe una fórmula mágica que la desaparezca de una vez por todas, pero la sociedad tiene que pasar de la indignación a buscar y emprender acciones efectivas.     

El próximo 26 de agosto, los colombianos tienen una oportunidad única para demostrar que efectivamente la corrupción es la principal preocupación de esta sociedad y mandar un mensaje claro y contundente de que la ciudadanía dejó de ser un simple espectador de los titulares de prensa para tomar partido activamente. 

La denominada consulta anticorrupción es un mecanismo de participación, promovido -por primera vez en la historia- por la misma ciudadanía y que prueba que el verdadero poder está en los más de 50 millones de colombianos y colombianas.  

El punto de partida para hablar de la consulta debe ser aquel que le permita a la ciudadanía expresarse libremente frente al que han señalado como su problema primordial.

A través de este espacio estaremos haciendo una campaña pedagógica en la cual explicaremos cada una de las 7 preguntas que aparecerán en la tarjeta electoral, resolveremos dudas sobre el número de votos necesarios, aclararemos las consecuencias y los pasos a seguir en caso de que sea aprobada y en general, buscaremos llevarle a la ciudadanía toda la información necesaria que le permita participar libre, informada y masivamente.    

Más allá de la discusión de si cada una de las preguntas que hacen parte de la consulta son medidas eficaces para combatir la corrupción o si es cierto que el problema no son las normas, sino la falta de aplicación de ellas, el primer paso para que las autoridades sientan la verdadera presión social para hacerlas efectivas, es llenando las urnas el próximo 26 de agosto.

Se podrán analizar las acciones o reformas necesarias para luchar contra la corrupción pero para que de verdad podamos discutirlas de fondo, es indispensable poner el tema en la agenda pública. La mejor manera de poner toda la atención de la sociedad, el gobierno y todas las instituciones del Estado, es demostrando que en Colombia decenas de millones de personas habilitadas en el censo electoral, tomaron la decisión firme de participar en la consulta anticorrupción.   

El permanente escepticismo de los colombianos frente a las entidades públicas y contra quienes ejercen la política, no se puede convertir en un escepticismo contra la misma ciudadanía que nos lleve a un círculo vicioso insalvable.

No existe ninguna posibilidad de que si el próximo 26 de agosto -al igual que en las elecciones presidenciales- más de 20 millones de colombianos acuden a las urnas, la lucha contra la corrupción no se convierta en la principal tarea del Estado Colombiano. 

Todo el mundo quedará notificado de un mensaje sin precedentes que implicará una ciudadanía empoderada y activa frente a una causa común.

¡La oportunidad es única y está en manos de los colombianos y las colombianas!

Autor: 
Sala de Prensa
Dirección para la Democracia y la Participación Ciudadana y la Acción Comunal

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